Corredor Sangay Podocarpus: alianzas que conectan territorios, saberes y vida Proyecto CEPF

Corredor Sangay Podocarpus: alianzas que conectan territorios, saberes y vida

En el sur del Ecuador, donde los Andes se funden con la Amazonía y la biodiversidad alcanza niveles extraordinarios, el Corredor de Conectividad Sangay Podocarpus se consolida como un espacio vivo de articulación. Allí, organizaciones de la sociedad civil, comunidades y actores clave tejen una red de acciones que fortalecen la conservación y proyectan un futuro sostenible para sus territorios.

En este escenario, el rol del Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF) resulta decisivo. Con una inversión de 1,6 millones de dólares, este fondo ha impulsado nueve proyectos liderados por ocho socios estratégicos, promoviendo no solo la protección de la biodiversidad, sino también el fortalecimiento de capacidades locales y la construcción de alianzas duraderas.

© Franco Moreno – FFLA / Conversatorio de la Comunidad de Práctica del Corredor Sangay Podocarpus / Cuenca – Ecuador.

“Me atrevo a decir que es la inversión más alta en este corredor para la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil”, destacó Carlos Cabrera, coordinador del Equipo Regional de Implementación (RIT, por sus siglas en inglés) de CEPF en Ecuador.

Una comunidad que aprende y actúa

Más allá de los recursos, uno de los principales aportes del CEPF se refleja en la construcción de una comunidad de práctica: un espacio de aprendizaje colaborativo basado en la confianza, el intercambio de experiencias y la acción conjunta.

© Franco Moreno – FFLA / Conversatorio de la Comunidad de Práctica del Corredor Sangay Podocarpus / Cuenca – Ecuador.

“Ustedes forman parte de los socios de la cartera de CEPF. Esto nos ayuda a fortalecer las alianzas, alianzas que fomenta CEPF en su trabajo durante todos estos años”, señaló Michele Zador, directora de subvenciones para América Latina y el Caribe del fondo, al inaugurar el reciente conversatorio sobre el estado de la biodiversidad en el corredor.

A este espacio también se sumaron representantes de KfW, cuya participación refuerza el carácter articulador del proceso. Grethel Morote, Gerente del Portafolio Verde del KfW, y Eudoxia Tello, Coordinadora de cartera de KfW en Ecuador, acompañaron el diálogo junto a los socios del corredor, evidenciando el compromiso de la cooperación internacional con iniciativas que conectan conservación, desarrollo sostenible y fortalecimiento institucional en el territorio.

© Franco Moreno – FFLA / Conversatorio de la Comunidad de Práctica del Corredor Sangay Podocarpus / Cuenca – Ecuador.

Este enfoque permite que cada iniciativa sume desde su experiencia. Desde la investigación científica hasta la gestión comunitaria, las acciones convergen en un objetivo común: sostener la vida en uno de los territorios más diversos del planeta.

Soluciones que nacen desde el territorio

Las experiencias compartidas por los socios CEPF reflejan la riqueza de este trabajo colectivo. En el ámbito de la convivencia entre personas y fauna silvestre, por ejemplo, se han desarrollado mecanismos innovadores.

“El biocorredor manejó una iniciativa de integrar a diferentes organizaciones para identificar problemáticas. Ingresamos por el interés de trabajar sobre los conflictos gente-fauna. Esto permitió establecer mecanismos de alerta temprana y se creó la Mesa de Conflicto Gente-Fauna”, explicó Fabricio Narváez, de Fundación Cóndor Andino.

A la par, la generación de conocimiento se posiciona como un eje estratégico. “La investigación y el monitoreo de la biodiversidad han sido los ejes en los que más se ha trabajado. Lo que necesitamos ahora es sistematizar toda esa información para aportar a las estrategias del biocorredor como socios CEPF”, señaló Laura Lojano, de Fundación Cordillera Tropical.

© Franco Moreno – FFLA / Conversatorio de la Comunidad de Práctica del Corredor Sangay Podocarpus / Cuenca – Ecuador.

Este proceso de sistematización se perfila como una oportunidad para consolidar una línea base que oriente decisiones a largo plazo. Así lo expresó Arturo Jiménez, de Fundación Arcoiris: “Poder trabajar en una sistematización es el primer paso para generar una línea base que nos permita actuar a largo plazo en este biocorredor”.

Gobernanza y visión compartida

El fortalecimiento de la gobernanza emerge como otro pilar clave. Las organizaciones coinciden en la importancia de proyectarse como un colectivo articulado, capaz de incidir y sostener procesos en el tiempo.

© Franco Moreno – FFLA / Conversatorio de la Comunidad de Práctica del Corredor Sangay Podocarpus / Cuenca – Ecuador.

“Hay que desarrollar una estrategia de posicionamiento como colectivo, como defensores de la conservación y biodiversidad para el corredor”, afirmó Silvana Regalado, directora de Rikcharina Fundación Ecológica.

Desde esta mirada, el corredor se entiende como un espacio en construcción permanente, donde cada actor aporta desde su experiencia y compromiso. “La oportunidad nuestra como organizaciones de la sociedad civil es mostrarnos como socios sólidos para CEPF, con el objetivo de sostener los proyectos a largo plazo, superando desafíos de forma conjunta”, destacó Ernesto Arbelaez, de Fundación Amaru.

Mirar hacia adelante, en colectivo

© Franco Moreno – FFLA / Conversatorio de la Comunidad de Práctica del Corredor Sangay Podocarpus / Cuenca – Ecuador.

El impulso generado por CEPF también abre nuevas posibilidades de expansión y articulación. Espacios como webinars y encuentros técnicos permiten sumar actores y compartir aprendizajes acumulados a lo largo de más de 15 años de trabajo en el biocorredor.

“Aprovechar estos espacios nos ayudará a sumar nuevos actores y a compartir el proceso desarrollado durante estos años. Esto permitirá proponer un mecanismo robusto de trabajo sostenible”, comentó Luis Mario Moscoso, de Fundación Amaru.

En esa misma línea, el fortalecimiento de la comunidad de práctica se proyecta como una herramienta clave para sostener los avances. “Sumarnos al proceso del biocorredor como una comunidad de práctica es poder aportar a este proceso del corredor de bioconectividad Sangay Podocarpus, gracias al apoyo de CEPF”, añadió Carlos Cabrera.

Un compromiso que conecta vida

El Corredor Sangay Podocarpus avanza como un ejemplo de cómo la cooperación, el conocimiento compartido y la acción colectiva impulsan la conservación desde los territorios. En cada iniciativa, en cada alianza, se refuerza una convicción: la biodiversidad se protege mejor cuando se construye en comunidad.

Con el respaldo del CEPF, este corredor continúa conectando ecosistemas, organizaciones y personas, en un esfuerzo conjunto que da forma a un futuro donde la vida florece en equilibrio.

¡Juntos y juntas construiremos un futuro que priorice la biodiversidad, la conservación y un desarrollo sostenible! 

Para consultas adicionales, no duden en contactar a Franco Moreno, Coordinador de Comunicación FFLA, en franco.moreno@ffla.net o Dayana Lema – dayana.lema@ffla.net, Asistente de Comunicación FFLA.