Cuatro nuevas áreas de conservación en Ecuador: acuerdos locales protegen más de 75 mil hectáreas de páramos y bosques Proyecto ACUS BYOS

Un proceso de diálogo entre comunidades, gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil con el respaldo de la cooperación internacional permitió declarar cuatro Áreas de Conservación y Uso Sustentable (ACUS) en Chimborazo, Cotopaxi, Imbabura y Orellana, fortaleciendo la protección de ecosistemas clave.

© Richard Vilches / Chimborazo – Ecuador

En los Andes ecuatorianos existen paisajes donde páramos, bosques montanos y comunidades conviven desde hace generaciones. En estos espacios de alta biodiversidad, las decisiones sobre cómo cuidar la naturaleza toman tiempo, pero sobre todo requieren diálogo y acuerdos colectivos. 

Es así que entre 2024 y 2025, un proceso de diálogo tuvo lugar en el marco del  proyecto “Creación de áreas de conservación para garantizar la gestión del patrimonio natural en los Andes”, haciendo posible la declaración de cuatro nuevas ACUS en el Ecuador. La iniciativa fue cofinanciada por Andes Amazon Fund e implementada por la Corporación BYOS en alianza con la Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA)

El acompañamiento de BYOS y FFLA facilitó el encuentro entre comunidades y autoridades locales, así como el intercambio de conocimientos locales y técnicos, con lo cual, se fortalecieron espacios de diálogo y decisión colectiva, reafirmando la importancia de que las soluciones frente a los desafíos ambientales surjan desde las propias comunidades.

El papel de las ACUS en Ecuador

En Ecuador, los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) tienen la facultad de crear ACUS, una figura que permite proteger ecosistemas estratégicos desde el ámbito local. Estas áreas buscan conservar la biodiversidad y, al mismo tiempo, promover formas de desarrollo que reconozcan la relación entre comunidades y naturaleza.

En un contexto marcado por presiones como la deforestación, la expansión agrícola y las actividades extractivas, las ACUS se han convertido en una herramienta clave para resguardar páramos, bosques y fuentes de agua. Además, su creación promueve procesos participativos que involucran a comunidades y autoridades locales en la gestión y el cuidado de estos ecosistemas.

El inicio de diálogos estratégicos
© José Luis Freire – Corporación BYOS / Taller de socialización en la comunidad Zuleta / Imbabura – Ecuador

El proceso de creación de estas áreas comenzó con reuniones y conversaciones, tanto a nivel comunitario, como de las organizaciones y gobiernos locales. Durante varios meses, se realizaron talleres de socialización, asambleas comunitarias, consultas prelegislativas y encuentros con equipos técnicos de los GADs. En estos espacios se revisaron los mapas para identificar dónde estarían ubicadas las áreas de conservación, se analizaron datos sobre tenencia de la tierra, así como sobre biodiversidad para comprender qué especies y ecosistemas se buscaba proteger, y se discutieron los límites geográficos propuestos para definir hasta dónde se extenderían estas áreas. 

Abrir espacios de diálogo permitió revisar la información disponible, aclarar dudas y avanzar hacia decisiones compartidas. El acompañamiento técnico facilitó que estas conversaciones se desarrollaran con información accesible y con la participación activa de las comunidades que conviven con estos ecosistemas.

Este tipo de procesos, basados en el intercambio de conocimientos y el fortalecimiento de capacidades locales, resultó clave para construir acuerdos y avanzar hacia la protección de estos espacios naturales.

Cuatro áreas que resguardan ecosistemas estratégicos
© Washington Pruna / Área de Conservación y Uso Sustentable (ACUS) Yaku Ñan / Cotopaxi – Ecuador

Mediante ordenanzas aprobadas por gobiernos locales, se declararon cuatro ACUS que resguardan páramos y bosques de alta biodiversidad en las provincias de Chimborazo, Cotopaxi, Imbabura y Orellana, ecosistemas clave para mantener la conectividad entre hábitats naturales con equilibrio climático y protegiendo fuentes de agua.

  • En Chimborazo, el 19 de noviembre de 2024 se declaró el ACUS Urku Yaku Kamak, un sistema de páramos que aporta agua a varias cuencas hidrográficas del país y abarca 21.319,10 hectáreas.
  • En Cotopaxi, el 02 de octubre de 2025 se declaró el ACUS Yaku Ñan, incorporando 22.399,07 hectáreas vinculadas a la cuenca del río Alaquez.
  • En Imbabura, el 15 de diciembre de 2025 se declaró el ACUS Angochagua, consolidando 5.714,97 hectáreas de paisajes andinos donde la biodiversidad y la cultura local conviven.
  • En Orellana, el 17 de diciembre de 2025 se declaró el ACUS San José de Dahuano, estableciéndose en una zona estratégica cercana al Parque Nacional Napo Galeras y al Bosque Protector Sumaco, con 26.121,40 hectáreas.

Esto evidenció la importancia de las ACUS para ampliar la protección de ecosistemas desde el ámbito local. A través de estas declaratorias, los gobiernos locales, junto con las comunidades, tendrán la posibilidad de impulsar la conservación de espacios naturales estratégicos y complementar los esfuerzos del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), la red oficial destinada a proteger la biodiversidad del país.

Impactos que permanecen
© José Luis Freire – Corporación BYOS / Territorio de Dahuano / Orellana – Ecuador

“El proyecto alcanzó un hito clave con la declaratoria de más de 75.000 hectáreas como ACUS, superando las metas previstas y asegurando la protección de ecosistemas estratégicos. Este logro fue posible gracias al trabajo conjunto entre comunidades, gobiernos locales y aliados técnicos.

En este proceso, FFLA cumplió un rol fundamental como facilitador y mentor, acompañando a organizaciones como BYOS en el fortalecimiento de sus capacidades y en el acceso a financiamiento internacional, como el Andes Amazon Fund. Su capacidad para articular actores y generar puentes entre lo local y lo global ha sido clave para impulsar soluciones sostenibles con impacto en territorio.”

Paola Zavala – Directora de Programa FFLA

Un camino que deja grandes aprendizajes y resultados

La experiencia mostró que los procesos de conservación no dependen únicamente de estudios técnicos. Las decisiones políticas y la participación comunitaria también influyen en cada etapa. En algunos casos fue necesario ajustar la delimitación inicial de las áreas propuestas o ampliar los tiempos previstos para que los concejos municipales aprueben las ordenanzas.

Lejos de frenar el proceso, estas etapas permitieron consolidar los acuerdos y asegurar que las declaratorias contaran con diálogo, participación y respaldo local.

© Richard Vilches / Chimborazo – Ecuador

Al cierre del proyecto, más de 75 mil hectáreas de áreas naturales estratégicas cuentan hoy con herramientas de gestión y conservación. Este resultado resalta la importancia de generar espacios de diálogo, acceso a información y participación activa de quienes conocen y conviven con estos ecosistemas, como base para tomar decisiones colectivas sobre su cuidado y manejo.

En un contexto donde la naturaleza enfrenta presiones crecientes, experiencias como esta muestran que la conservación se fortalece cuando comunidades, organizaciones y gobiernos locales y trabajan de manera articulada para cuidar el patrimonio natural y avanzar hacia procesos más inclusivos y sostenibles.

Para consultas adicionales, por favor contactar a Franco Moreno, Coordinador de Comunicación de FFLA – franco.moreno@ffla.net o Dayana Lema – dayana.lema@ffla.net, Asistente de Comunicación de FFLA.