Yunguilla-Santa Lucía amplía su área de conservación de 2.978 a más de 8.100 hectáreas de bosque nublado Proyecto CEPF

La ampliación del ACUS Yunguilla-Santa Lucía permite la protección de más de 8.100 hectáreas de bosque nublado y refleja tres décadas de trabajo comunitario de Yunguilla por la conservación y el desarrollo sostenible.

© Dayana Lema - Fundación Futuro Latinoamericano / Comunidad Yunguilla / Yunguilla - Ecuador.
© Dayana Lema – Fundación Futuro Latinoamericano / Comunidad Yunguilla / Yunguilla – Ecuador.

En lo alto del noroccidente de Pichincha, en Ecuador, donde la neblina abraza el bosque nublado y el canto de las aves resuena entre los árboles, la comunidad Yunguilla decidió transformar su relación con la naturaleza a lo largo de 30 años. En septiembre de 2026, este proceso sumó un nuevo capítulo: la aprobación oficial de la ampliación del Área de Conservación y Uso Sustentable (ACUS) Yunguilla-Santa Lucía, un hito para la comunidad, que pasó de proteger 2.978 hectáreas a más de 8.100 hectáreas de territorio.

Esta ampliación no es un hecho aislado, representa un nuevo avance en un proceso sostenido de organización comunitaria, aprendizaje mutuo y búsqueda continua de alternativas económicas para la comunidad de Yunguilla. Ahora, la comunidad de Santa Lucía se suma a este proceso, ampliando el compromiso compartido con la protección de este entorno natural. 

Quienes habitan y conviven con el bosque han construido un modelo en el que la protección ambiental y la mejora de la calidad de vida van de la mano. 

En este proceso, la Corporación Microempresarial Yunguilla (CMY), organización comunitaria creada para dar continuidad al trabajo colectivo de sus habitantes, ha demostrado que la conservación es más que una acción ambiental: es una vía para fortalecer los medios de vida, revitalizar las identidades locales y construir un futuro sostenible. 

De la tala de bosques a la conservación y al manejo de los recursos forestales

Hace 30 años, la economía de Yunguilla dependía de la extracción de madera y la producción de carbón. Cada familia explotaba varias hectáreas de bosque al año. Así lo recuerda Mauricio Castillo, asesor de la CMY: “Hace 30 años talábamos el bosque sin pensar que podíamos vivir de cuidarlo. Hoy, el bosque nos cuida a nosotros.”

El cambio comenzó en 1995 cuando la Fundación Maquipucuna llegó con un proyecto ambiental que, en un inicio, reunió a 18 personas de la comunidad y puso en marcha procesos de fortalecimiento socio-organizativo. En 1998, llegaron las primeras personas voluntarias extranjeras, marcando el inicio del turismo como una alternativa económica. Un año después, la comunidad adquirió la finca Tahuallullo para su uso colectivo. 

En el año 2000, la comunidad constituyó oficialmente la Corporación Microempresarial Yunguilla, mediante un acuerdo ministerial emitido por el Ministerio de Trabajo.

© Corporación Microempresarial Yunguilla / Participantes del Curso de Capacitaciones en aprendizaje práctico / Yunguilla - Ecuador.
© Corporación Microempresarial Yunguilla / Participantes del Curso de Capacitaciones en aprendizaje práctico / Yunguilla – Ecuador.

A partir de ahí, los esfuerzos de conservación en este bosque nublado andino tomaron fuerza cuando la comunidad solicitó la inclusión de 2.978 hectáreas de su territorio en el sistema de áreas protegidas del Distrito Metropolitano de Quito. En 2013, después de 18 años de esfuerzos colectivos, se declaró oficialmente el Área de Conservación y Uso Sustentable (ACUS) Yunguilla. 

Este compromiso constante con su territorio fue ganando reconocimiento nacional e internacional. En 2016, la Secretaría de Medio Ambiente de Quito otorgó a la CMY la distinción medioambiental, y ese mismo año la iniciativa destacó en el ranking de los Premios Latinoamérica Verde, ubicándose en el puesto 255 entre más de 1.300 proyectos sostenibles de la región.

En este trayecto, la CMY ha ido consolidando un relacionamiento con la Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA) a través de un acompañamiento de largo plazo que ha permitido potenciar el liderazgo territorial y facilitar el diálogo con múltiples actores. 

Esta colaboración entre FFLA y CMY se ha nutrido de diversas iniciativas conjuntas. Entre ellas destaca la alianza con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), en el 2020, para implementar Comunidades de Aprendizaje Virtuales (CAV) enfocadas en la agricultura familiar y la innovación local, permitiendo articular el conocimiento ancestral con la planificación comunitaria.

Otro momento clave de esta trayectoria compartida tuvo lugar en mayo de 2024, cuando Yunguilla fue sede del Taller Regional de Interaprendizaje sobre Sistemas Alimentarios, organizado por FFLA y la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN, por sus siglas en inglés), gracias al apoyo del Centro de Investigación para el Desarrollo Internacional (IDRC). Este encuentro reunió a lideresas y líderes comunitarios y a una diversidad de especialistas de América Latina, quienes tuvieron la oportunidad de conocer de cerca el trabajo de la comunidad, convirtiendo a Yunguilla en un ejemplo de sostenibilidad agroecológica, resiliencia y gobernanza local.

Esta cooperación generada entre FFLA y CMY se relaciona directamente con el enfoque estratégico de FFLA hacia el 2030, enfocado en cultivar capacidades desde la base, fortalecer la autonomía territorial y construir puentes de diálogo. La experiencia de Yunguilla refleja cómo la resiliencia socio ambiental florece cuando las comunidades lideran la gestión de sus propios recursos.

Alianzas por la conservación del bosque nublado

A medida que avanza este proceso comunitario, las alianzas han contribuido a fortalecer las capacidades de la CMY y a dar continuidad al trabajo colectivo en favor de la conservación del bosque.

Las alianzas estratégicas han sido fundamentales para acompañar esta evolución. Desde 2017, la CMY ha fortalecido sus procesos de gestión con el apoyo del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF, por sus siglas en inglés). En 2019, durante la III fase de implementación financiada por el Banco de Desarrollo KFW de Alemania, este acompañamiento se afianzó con la facilitación técnica de FFLA, como Equipo Regional de Implementación del CEPF en Ecuador, y la coordinación permanente con el Ministerio del Ambiente y Energía (MAE).

Con el respaldo sostenido del CEPF, la comunidad formuló y consolidó su Plan de Vida. Más que un documento técnico, esta guía estratégica integró ejes relacionados con la planificación del territorio, la sostenibilidad financiera, el manejo responsable del bosque y la creación de incentivos para la conservación, promoviendo un diálogo fluido entre todas las familias y actores involucrados en el cuidado del área.

“El plan de vida nos ayudó a mirar el futuro como comunidad, con metas claras, sueños compartidos y el bosque como aliado”.

Germán Collaguazo – Coordinador del Área Técnica de la CMY

Como parte de este proceso participativo, la comunidad incorporó la Herramienta de Seguimiento de la Efectividad de la Gestión (METT), empleada por el CEPF para evaluar de manera continua el manejo de las áreas protegidas e identificar aspectos clave a fortalecer en la conservación del ecosistema.

Como parte de los indicadores del CEPF, se busca que la puntuación aumente al menos 10 puntos entre la evaluación inicial y la evaluación final del proyecto. Esta mejora se espera como resultado de la inversión de CEPF destinada al fortalecimiento del área conservada.

Elaboración CMY. Informe Técnico de Base 2025.
Elaboración CMY. Informe Técnico de Base 2025.

Al inicio de esta etapa de trabajo conjunto, en el 2019, la evaluación inicial del METT arrojó una puntuación de 45 sobre 100, orientando los esfuerzos hacia la mejora de la planificación, el equipamiento y la capacidad operativa local. Para 2024, gracias a las acciones implementadas, el puntaje ascendió a 60, marcando una ruta clara de progreso sostenido.

A finales de 2025, el puntaje obtenido en el METT aumentó de 60 a 72 puntos, reflejando avances en la gestión del área de conservación. Este progreso se vio acompañado de acciones concretas, como la adquisición de equipamiento básico, el mantenimiento de infraestructura, la instalación de señalización, la incorporación de personal y la formación de brigadas comunitarias. A esto se sumaron la activación del Comité de Gestión y la actualización del Plan de Acción Emergente, articulado al Plan de Vida del ACUS y a la reactivación productiva de la comunidad de Yunguilla.

En ese mismo año, se propuso al Municipio de Quito la protección de un área más extensa que integra tierras vecinas de la comunidad Santa Lucía, con el propósito de conformar el ACUS Yunguilla-Santa Lucía y, con ello, incrementar el número de hectáreas conservadas.

En septiembre de 2026, el Concejo Metropolitano de Quito, con el respaldo de la Comisión de Ambiente, aprobó la propuesta de ampliación del ACUS Yunguilla-Santa Lucía. Tras años de trabajo y compromiso comunitario, y con el apoyo de CEPF y FFLA, este logro marca un antes y un después en la conservación del bosque nublado: el área protegida pasó de 2.978 a más de 8.100 hectáreas.

Esta ampliación es el resultado del trabajo comunitario sostenido que, durante décadas, ha transformado la relación de la comunidad con el bosque. Hoy, ese esfuerzo logra que más hectáreas queden bajo protección y refuerza el valor de las actividades comunitarias que permiten cuidar el bosque y generar alternativas económicas sostenibles para una conservación a largo plazo.

El ecoturismo comunitario como alternativa económica

Proteger una mayor extensión de bosque también implica fortalecer las alternativas que permiten a las comunidades cuidar su entorno y mejorar sus medios de vida.

En Yunguilla, el ecoturismo comunitario contribuyó a transformar las actividades productivas, reemplazando prácticas extractivas por prácticas agrícolas sostenibles y dinamizando la economía local, permitiendo compartir el valor de este bosque nublado con quienes visitan la comunidad.

“Ver al águila andina o al oso de anteojos por nuestros caminos nos confirma que estamos haciendo bien las cosas”.

 Mauricio Castillo – Asesor de la CMY

Desde la primera subvención de CEPF, la CMY fortaleció la tenencia de la tierra, la gestión y la gobernanza del área de conservación. También, desarrolló una estrategia integral de ecoturismo comunitario, que incluyó un plan de marketing turístico y varios paquetes ecoturísticos para visitantes.

Además, adoptó e implementó estándares internacionales de certificación para el turismo comunitario sostenible.

© Dayana Lema - Fundación Futuro Latinoamericano / Vista del bosque nublado de Yunguilla desde el balcón de una habitación del lugar de hospedaje que brinda la comunidad / Quito - Ecuador.
© Dayana Lema – Fundación Futuro Latinoamericano / Vista del bosque nublado de Yunguilla desde el balcón de una habitación del lugar de hospedaje que brinda la comunidad / Quito – Ecuador.

A estos esfuerzos se sumaron otras oportunidades económicas sostenibles, como la elaboración de mermeladas, jaleas, lácteos y artesanías, que se comercializan en la tienda comunitaria.

“Hemos fortalecido las capacidades de los guías y de quienes brindan servicios turísticos, que hoy son la principal fuente de ingresos para nuestra comunidad. Este proyecto no solo aporta a la conservación del bosque y la biodiversidad, sino que mejora directamente la calidad de vida de nuestras familias”.

 Mauricio Castillo – Asesor de la CMY

©Franco Moreno - Fundación Futuro Latinoamericano / CMY presentando los productos que elaboran en la comunidad, en el evento de aniversario de los 30 años de FFLA / Quito - Ecuador.
© Franco Moreno – Fundación Futuro Latinoamericano / CMY presentando los productos que elaboran en la comunidad, en el evento de aniversario de los 30 años de FFLA / Quito – Ecuador.

Fortalecer capacidades para conservar el bosque nublado

Germán Collaguazo, coordinador del Área Técnica de la CMY, considera que el fortalecimiento de capacidades fue uno de los logros más importantes del proyecto con CEPF: 

“Cuando fortaleces capacidades locales, logras que la gente deje de depender del bosque para subsistir y empiece a construir alternativas sostenibles. En nuestro caso, el turismo comunitario ha dinamizado la economía y reducido la presión sobre el ecosistema. Sin ese componente clave que nos ha permitido el apoyo del CEPF, la conservación no sería efectiva: hay que trabajar con la gente y para la gente”.

© Dayana Lema - Fundación Futuro Latinoamericano / Participantes del Curso de Capacitaciones en el evento de clausura del curso / Yunguilla - Ecuador.
© Dayana Lema – Fundación Futuro Latinoamericano / Participantes del Curso de Capacitaciones en el evento de clausura del curso / Yunguilla – Ecuador.

Uno de los pilares más transformadores fue el Proceso Formativo impulsado en la comunidad, enfocado en: 1) la guianza e interpretación del patrimonio natural y cultural, 2) la gastronomía local, 3) la formulación de proyectos y 4) la recaudación de fondos. 

Esta capacitación, dirigida a jóvenes y personas adultas, fortaleció habilidades técnicas, promovió el liderazgo juvenil, el trabajo colaborativo y el orgullo de pertenecer a esta comunidad.

“Antes, lo que extraíamos era carbón. Ahora, recibimos visitantes que quieren conocer cómo se conserva un bosque y se vive con dignidad”.

Lizbeth Morales – Coordinadora del área turística de la CMY

© Dayana Lema - Fundación Futuro Latinoamericano / Lizbeth Morales, coordinadora del área turística de CMY, en la clausura del Curso de Capacitaciones / Yunguilla - Ecuador.
© Dayana Lema – Fundación Futuro Latinoamericano / Lizbeth Morales, coordinadora del área turística de CMY, en la clausura del Curso de Capacitaciones / Yunguilla – Ecuador.

La participación de jóvenes y personas adultas forma parte de una apuesta por dar continuidad al trabajo y, a su vez, mantener las raíces comunitarias, mediante la inclusión social. Para la CMY, esta estrategia asegura relevos generacionales que garanticen la sostenibilidad a largo plazo.

“Los jóvenes aprenden sobre turismo, despertamos en ellos el amor por su territorio. Queremos que hereden algo más que tierra: un propósito”.

Germán Collaguazo – Coordinador del Área Técnica de la CMY

Miradas hacia el futuro

Los avances en conservación son evidentes; sin embargo, la comunidad de Yunguilla enfrenta nuevos retos. Uno de los más apremiantes es el riesgo creciente de incendios forestales, exacerbado por el cambio climático. Como respuesta preventiva, la CMY trazó una línea de acción: conformar y capacitar una Brigada Comunitaria especializada en el Manejo Integral del Fuego (BRICOM MIF). 

© Franco Moreno - Fundación Futuro Latinoamericano / Germán Collaguazo, coordinador del Área Técnica de CMY / Yunguilla - Ecuador.
© Franco Moreno – Fundación Futuro Latinoamericano / Germán Collaguazo, coordinador del Área Técnica de CMY / Yunguilla – Ecuador.

“Cuidar el bosque es también proteger nuestra historia, nuestra salud y nuestra esperanza. Por eso nos preparamos frente a los incendios”.

Germán Collaguazo – Coordinador del Área Técnica de la CMY 

La preparación ante estos riesgos forma parte de los esfuerzos por proteger el ACUS Yunguilla–Santa Lucía, la biodiversidad única del bosque nublado, y también salvaguardar los medios de vida locales, y el bienestar de las generaciones futuras. Con visión y compromiso, las comunidades de Yunguilla y Santa Lucía se preparan para enfrentar este desafío.

Yunguilla: una historia que continúa construyéndose 

El caso de Yunguilla demuestra que cuando la conservación nace desde el corazón de la comunidad y se fortalece con alianzas estratégicas, los impactos son evidentes y sostenibles. 

“Gracias al CEPF, conectamos la conservación con lo económico, lo social y lo cultural. No es un proyecto, es un proceso que transforma vidas”.

Lizbeth Morales – Coordinadora del área turística de la CMY

Lo que antes fue un territorio de tala y extracción, hoy es ejemplo de sostenibilidad, resiliencia y esperanza. Gracias al compromiso de sus habitantes, al fortalecimiento de capacidades locales y al respaldo de organizaciones que apuestan por la protección de la biodiversidad, este bosque nublado no solo fue restaurado, sino que ahora inspira a nuevas generaciones y proyecta un modelo replicable de conservación comunitaria. 

En Yunguilla, conservar el bosque es también construir futuro, cultivar identidad comunitaria y mantener vivas las alternativas económicas que permiten a las personas cuidar su entorno y vivir de él de manera responsable y sostenible.

Para consultas adicionales, no duden en contactar a Franco Moreno, Coordinador de Comunicación FFLA, en franco.moreno@ffla.net o Dayana Lema – dayana.lema@ffla.net, Asistente de Comunicación FFLA. 

¡Juntos y juntas construiremos un futuro que priorice la biodiversidad, la conservación y un desarrollo sostenible!