Las acciones de restauración impulsadas en el Abra de Zamora contribuyen a recuperar ecosistemas estratégicos y fortalecer el hábitat de especies amenazadas.

En el Abra de Zamora, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y el Fondo de Alianzas para Ecosistemas Críticos (CEPF, por sus siglas en inglés) impulsaron durante dos años acciones de restauración para recuperar el hábitat de anfibios amenazados en esta zona de los Andes Tropicales.
Gracias a este hito para el sur de Ecuador, hoy resuenan los cantos de anfibios en áreas revegetadas. También se registra el tránsito de mamíferos paraguas en parcelas en proceso de restauración.
Esta iniciativa busca recuperar la funcionalidad del ecosistema, devolviendo el equilibrio a un hotspot crítico de biodiversidad.
Primeros pasos hacia la recuperación de un ecosistema degradado
Entre las montañas del sur de Ecuador, en el límite de las provincias de Loja y Zamora Chinchipe, se esconde un lugar extraordinario: el Abra de Zamora. Esta región está ubicada al norte del Parque Nacional Podocarpus. También forma parte de uno de los ecosistemas más biodiversos y frágiles del planeta: los Andes Tropicales.
En 2018 CEPF financió el primer proyecto para identificar y proteger a los anfibios únicos de esta zona. El resultado fue sorprendente: se encontró una gran diversidad de especies, 15 de ellas nuevas para la ciencia.
Estos hallazgos dieron lugar a nuevas oportunidades de financiamiento para adquirir terrenos dentro del Abra de Zamora que fueron anexados al Parque Nacional Podocarpus.
Un esfuerzo científico y comunitario por el Abra de Zamora
A través del proyecto «Restauración del hábitat de anfibios en el Abra de Zamora, Ecuador», implementado por la UTPL con el apoyo del CEPF, se buscó restaurar 120 hectáreas.
Las estrategias incluyeron la revegetación de áreas degradadas dedicadas por años a pastizales. También se realizaron acciones para la erradicación de especies invasoras e introducidas. Además, se desarrollaron actividades de limpieza y recuperación de quebradas.
Hitos en la restauración del paisaje

A lo largo de este camino para la restauración, la comunidad ha cumplido un rol fundamental. Voluntarios ciudadanos, miembros de la Brigada de Infantería Loja, personal de Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC), junto al equipo técnico del proyecto participaron activamente. En este trabajo lograron el establecimiento de 56 parcelas de restauración.
En estas áreas se han introducido 54 especies de plantas nativas, como Piper andreanum, Cavendishia bracteata y Clethra revoluta. Estas especies fueron seleccionadas por su capacidad para reconstruir la estructura del bosque montano. El monitoreo más reciente confirma un éxito rotundo: el 85.90% de las plántulas han sobrevivido, superando los desafíos climáticos de la zona.
Indicadores que dan esperanza
Más allá de la revegetación, el proyecto utiliza tecnología de punta para medir el éxito del ecosistema. Mediante el uso de sensores climáticos, se evidenció que en las zonas intervenidas se están generando microclimas más frescos y estables en comparación con los pastizales degradados.
Además, la zona enfrentó periodos secos inusualmente prolongados. A pesar de ello, el monitoreo acústico detectó la presencia de especies clave como Gastrotheca testudinea y Pristimantis cryptomelas. Los registros confirmaron que los anfibios están utilizando estas áreas como refugios funcionales.
También se registraron grandes depredadores que regulan el equilibrio de los ecosistemas. Entre ellos están Tremarctos ornatus, Puma concolor, Leopardus pardalis, Lycalopex culpaeus.

El trabajo también se enfoca en eliminar amenazas directas. Se realizaron jornadas de limpieza de residuos en la quebrada Las Lumas y un control riguroso de especies invasoras como el pino y el eucalipto.
Estas acciones contribuyen a proteger el agua y el suelo. Además, permiten que el bosque nativo pueda regenerarse sin competencia, asegurando un hogar para la biodiversidad del Abra de Zamora a largo plazo.

Restauración y recuperación de la biodiversidad
Este hito de restauración devuelve la esperanza a especies únicas al conectar nuevamente los bosques del Abra de Zamora con el Parque Nacional Podocarpus.
El retorno de biodiversidad confirma que el ecosistema está recobrado su funcionalidad, haciendo imperativa su protección permanente para garantizar el agua y la vida de toda la región.