En el sur del Ecuador, el Corredor de Conectividad Sangay Podocarpus se fortalece como un espacio clave para la conservación de la biodiversidad, donde organizaciones, comunidades y cooperación internacional articulan esfuerzos para sostener la vida en el territorio. Con una inversión de 1,6 millones de dólares del Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF) y el acompañamiento de aliados como KfW, este proceso impulsa proyectos, conocimiento y una comunidad de práctica que consolida alianzas, promueve soluciones desde lo local y proyecta una gestión sostenible a largo plazo.